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Con un clima muy soleado se dio inicio a la competencia de las tres disciplinas: natación, bicicleta, trote, mientras el Océano Pacífico se ponía contento de recibir a tantos atletas que no podían evitar sentirse motivados con las olas y el viento marino, ahí tan cerca. Lo que hizo que los arriesgados atletas tuvieran que esforzarse más en los brazos de sus aguas cristalinas.
El recorrido fue espectacular, ya que al fondo del canal de Itabaca se podían ver estrellas de mar, tortugas marinas, una gran cantidad de peces y mantarrayas pequeñas, entre otras especies. El agua transparente terminó por hacer que la etapa de natación fuera una experiencia inolvidable.
Uno de los objetivos de la prueba fue promover el estilo de vida saludable y sostenible, con el fin de concienciar la importancia de la actividad, así como la “consagración de la diversidad”. Cada uno de los participantes, junto a familiares, amigos y habitantes de la zona, sintieron que Ecuador es único por su diversidad natural y cultural.
El recorrido a pedal se inició en la carretera Itabaca-Puerto Ayora, donde se subió 21 Km., hasta llegar a 560 metros sobre el nivel del mar, luego de atravesar hermosas y extraordinarias zonas de vegetación, y cubrir la cuesta arriba en pleno bosque endémico de estas islas únicas en el mundo.
La prueba se dividió en participantes individuales y equipos. En el caso de esta última categoría, cada equipo estuvo conformado por tres participantes.
Pedro Nuques, el segundo de la categoría élite, nos comentó que “el terreno del ciclismo fue muy duro, donde prácticamente se definió la competencia. Realmente disfruté; fui invitado por Ricardo Arenas’’.
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