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¿Soplo al corazón?

Cuando el corazón suena diferente
Durante la actividad física numerosos deportistas muestran un soplo en el corazón. La
mayoría de las ocasiones son soplos benignos o funcionales, y sólo en pocos casos son necesarias pruebas adicionales para descartar otro tipo de patologías.
Cada día es más frecuente que las personas se involucren en programas de actividad deportiva y control nutricional, con el fin de mejorar su calidad de vida, incrementar la capacidad física al ejercicio y, en muchos casos, realizar actividades deportivas competitivas.
Estos  deportistas  se ponen inicialmente retos individuales, fáciles de alcanzar con un poco de entrenamiento, pero a medida que va mejorando su capacidad física, mejorando los resultados deportivos, se trazan metas mucho más competitivas, las que ameritan una mayor cantidad y calidad en el entrenamiento deportivo.
No es por lo tanto inusual encontrar individuos que realizan actividades deportivas inicialmente en forma recreativa, las que poco a poco van incrementando sus niveles de entrenamiento, con el fin de alcanzar objetivos más competitivos, con lo que incrementan el riesgo de presentar complicaciones, no solo músculo esqueléticas, (lesiones por sobre uso), sino complicaciones  más graves, como son las  alteraciones  cardiovasculares, dentro de las cuales el infarto cardíaco y la muerte súbita constituyen las más peligrosas.
Consideramos, por lo tanto, conveniente que las personas que vienen realizando actividad física, en forma continua, aprendan a reconocer una serie de síntomas y signos que se presentan cuando hay alteraciones en el corazón.
Palpitaciones  

Es tomar conciencia de un latido fuerte e imprevisto, o simplemente como la sensación desagradable de un latido cardíaco, o    que uno o más latidos desaparecen o se detienen. Constituyen los conocidos vuelcos del corazón.
Los latidos cardíacos, durante las palpitaciones, no son regulares, sino que aparecen como latidos, unos más juntos de otros, lo que a veces da la sensación de que el corazón se paró, ya que el próximo latido se produce luego de un tiempo, lo que se llama  pausa compensadora.
El ritmo cardíaco es  siempre  irregular. Sintiéndose latidos anormales en el pecho, la garganta o el cuello. Cuando lo que sentimos es un latido cardíaco adicional, estamos en presencia de lo que se conoce como extrasístoles.

Las palpitaciones son causadas por:

1. Tabaco, alcohol, ansiedad, estrés, miedo, fiebre, cafeína, nicotina, cocaína, anticonceptivos, hiperventilación, incremento de la función tiroidea, (hipertiroidismo).
2. Hipoxia o  disminución de la concentración de oxígeno en la sangre. 
3. Anemia o baja de la cantidad de hemoglobina en sangre, que es la proteína transportadora del oxígeno desde los alvéolos pulmonares a los músculos.
4. Y en forma fisiológica, durante el ejercicio físico.
5. Hormonas tiroideas, broncos dilatadores o antiasmáticos, antihipertensivos, para disminuir la presión arterial, antiarritmicos, para normalizar el ritmo cardíaco, entre otros.
Efectos del entrenamiento en el corazón

El corazón entrenado necesita una frecuencia cardíaca menor, tanto en reposo como durante el ejercicio, aunque la frecuencia cardíaca máxima apenas se modifica. La cantidad de sangre que sale del corazón, en cada latido, es más alta que en personas no deportista, tanto en reposo como durante el ejercicio.

Una persona sedentaria puede sacar de su corazón 75 mililitros de sangre por latido en reposo, mientras que un deportista puede conseguir hasta 100 ml. por latido. Esta diferencia se incrementa con la actividad física, donde una persona sedentaria puede alcanzar un volumen de eyección de 100 ml por latido; en el caso de un deportista bien entrenado, éste puede lanzar 200 ml de sangre por latido.
Mantén feliz a tu corazón

l Calienta el corazón. Al hacer ejercicio no lo pongas de manera brusca a 180 pulsaciones por minuto.
l Al terminar tu entrenamiento, toma las pulsaciones en 15 segundos y multiplícalas por 4, o en 30 segundos y multiplícalo por 2. Es aconsejable que a los 3 minutos estemos por debajo de 120 pulsaciones por minuto. Si tienes pulsímetro, se facilita el control.
Taquicardia

Cuando la frecuencia cardíaca es muy rápida, mayor a los 100 latidos por minuto, hablamos de una taquicardia, mientras que una frecuencia demasiado lenta se la conoce como bradicardia.
Se considera taquicardia cuando la frecuencia cardíaca se encuentra por encima de los 100 latidos/minuto, en personas desentrenadas.
En personas entrenadas, que realizan actividad deportiva, que se encuentran entrenando permanentemente para competencias, en especial de fondo o larga duración, se considera taquicardia cuando la frecuencia cardíaca supera los 80 latidos/ minuto.
Cuando la frecuencia cardiaca en entrenados se encuentra sobre estos valores,  es indispensable investigar las causas que están produciendo este incremento, ya que el entrenamiento, cuando es científicamente controlado y realizado, produce un efecto benéfico sobre el corazón, una disminución de la frecuencia cardíaca, tanto durante el reposo, como durante esfuerzos submaxilares de igual intensidad.

Cómo detectar problemas

 Electrocardigrama. Es una técnica habitual en el estudio cardiológico, que en los deportistas presenta modificaciones respecto al corazón “normal” (del sujeto sedentario).  Asimismo, el electrocardiograma de esfuerzo (prueba de esfuerzo) puede poner de manifiesto alteraciones que no se aprecian fácilmente en el electrocardiograma de reposo. Las más comunes son las arritmias y la falta de riego sanguíneo en alguna zona del corazón.
 
 Ecocardiografía. No es invasiva y utiliza ultrasonidos para revelar la anatomía y el trabajo del corazón. Permite detectar la mayoría de los orígenes de los soplos cardíacos o ratifica la ausencia de anomalías estructurales.
Pon atención a estos síntomas, a través de los cuales nuestro cuerpo nos pone en alerta de alteraciones patológicas que están ocurriendo interiormente; es la clave para evitar complicaciones graves a futuro y prevenir accidentes cardiovasculares.
Es imprescindible, ante estos síntomas, acudir donde su médico, quien sabrá orientarlo de la mejor manera para diagnosticar la causa que origina el dolor en el pecho.
La realización de una evaluación médico deportológica, que incluya exámenes de laboratorio, electrocardiograma en reposo, constituye un método idóneo para valorar el origen y la causa de estas molestias. 

*Médico Deportólogo
Ed. Meditropoli P.B. consultorio # 18
2261177/099565599

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