Cuicocha

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Mitos y leyendas andinas circundan este lugar, historias ancestrales, amores entre monta?as, desapariciones y fen?menos naturales que hacen palpitar a cualquiera que llega a una de sus orillas, sobre todo si la neblina va abriendo el camino.

Cuando la montaña cobra vida

Mitos y leyendas andinas circundan este lugar, historias ancestrales, amores entre montañas, desapariciones y fenómenos naturales que hacen palpitar a cualquiera que llega a una de sus orillas, sobre todo si la neblina va abriendo el camino.

ugareños y visitantes se sienten atraídos por este conmovedor volcán-laguna que, con su belleza y misterio, llama a los viajeros a sentir el estremecedor ambiente que por instantes suspende el tiempo para un encuentro íntimo con la naturaleza.

Para llegar a Cuicocha, el destino de esta travesía es la sierra norte ecuatoriana. Sobre una carretera que serpentea las faldas del Cotacachi, el altiplano andino se dibuja verde y amarillo, con sembríos, animales y montañas que se entrelazan en esta arquitectura andina accidentada.



Al pasar la población de Quiroga, se pueden admirar los alrededores de Otavalo, Cotacachi e Ibarra. Y justo cuando se corona la cordillera Occidental, cuando parece que se inicia el descenso hacia la costa, se encuentra el macizo Cotacachi-Cuicocha, montaña y laguna, volcanes que son los protagonistas de este viaje.

Cuicocha significa “Tsui-cocha” o laguna de los dioses, en dialecto preincaico, aunque popularmente se le conozca como El lago de los Cuyes, por la similitud entre uno de sus islotes, y la forma de este roedor andino.

amores de montañas


Cuando se cuenta que las cimas eran dioses y diosas, éstos navegaban sobre aguas inmensas, infinitas. Era la forma en que estaba constituida la tierra, una maraña de neblina, agua y seres gigantes que se desplazaban de un lugar a otro.

En un viaje, el Taita Imbabura, apuesto joven, erguido y fuerte, encontró en un altar de nubes a la majestuosa Cotacachi, lo que dio paso a coqueteos que se dejaban ver entre las nubes, y a que se lanzaran entre sí ventiscas de papa-cara.

Fruto de este intenso amor entre montañas nació Yanaurco, que junto a sus padres vio pasar el tiempo, y envejecer a su padre, quien cubre su cara, por ello, siempre con nubes.

volcán- laguna

La laguna Cuicocha es una caldera volcánica activa, formada hace 3.000 años aproximadamente, luego de una erupción del Cotacachi. Posee un diámetro de 2.5 kilómetros, y tiene dos domos (islas), Yerovi y Wolf.

Cuicocha está a una cota de 3.060 metros sobre el nivel del mar, junto al Cotacachi de 4.939 metros, ambos macizos unidos por aristas y laderas que se alzan en la parte más alta de la Reserva Ecológica “Cotacachi- Cayapas”, y que dependen del sistema nacional de áreas protegidas del ministerio de Ambiente. La reserva se extiende a las provincias de Imbabura y Esmeraldas.

La actividad volcánica se percibe en la orilla oeste de la laguna, a través de gases y aguas sulfatadas de mayor temperatura que el resto de la caldera, expulsadas a borbotones desde el fondo del volcán, ubicado 200 metros bajo el agua.

Cuicocha
caminata de circunvalación

La travesía que transcurre alrededor de los bordes externos y altos de la laguna, es una caminata de 12 kilómetros de distancia, que puede tardar entre tres y cinco horas, dependiendo de la condición del caminante, su velocidad y afán. Las cotas van desde los 3.100 metros a 3.400 metros. En total, se recorren tres cuartos de la caldera, debido a que la parte final es demasiado empinada.

El tipo de caminata es sencilla. Existe un sendero muy marcado durante el trayecto, con suficiente señalización de flora y fauna del lugar, consejos sobre el ambiente y respeto hacia la naturaleza.

En la primera parte, el camino asciende hasta cruzar la carretera lastrada que sube a las antenas del Cotacachi, donde es posible instalar un punto de abasto con vehículos. Luego, continúa por varios miradores, ideales para realizar picnic, por lo que además no se olvide de llevar su cámara de fotos. Desde este punto se puede reconocer la zona de partida de la caminata, y las formas de la laguna con sus islotes.

Si las nubes colaboran, se pueden ver también volcanes como el Imbabura, Pululahua, Pichinchas, Mojanda y Cayambe, así como las ciudades cercanas a Otavalo, parte de Quito, San Antonio de Pichincha y la zona de Quiroga, que desciende abruptamente hacia Intag y la costa.

Mientras transcurre el camino, se puede apreciar la flora típica andina: pumamaquis, polilepys, chilcas, sigses y chuquiraguas típicas del páramo. En adelante, la senda baja de cota hasta cruzar el puente del río seco. Antiguamente, el deshielo de los glaciares alimentaba la laguna, sin embargo, eso ahora sucede sólo en la época invernal. Con respecto a la fauna, ésta se ha alejado del sendero, y sólo se pueden ver aves de páramo.

El final de la marcha empata el camino carrozable que sube del lado oeste de la montaña, donde existen unos pinos enormes plantados en el borde de la montaña.
Esta caminata es un clásico paseo de “aclimatación”, donde se adecua el organismo a la altura, para luego poder emprender marchas a mayor altura, en montañas cercanas como el mismo Taita Imbabura o el nevado Cayambe. Pero si ése no es el objetivo de quien lee esta descripción de la travesía de Cuicocha, la circunvalación también ofrece varias alternativas para compartir, caminar y disfrutar en familia del páramo y la naturaleza, preparar un cucayo, compartir bebida y contemplar la mezcla de majestuosidad y generosidad que brinda el Cuicocha y el Cotacachi.

Es importante estar preparado para una actividad de este tipo, ya que en una caminata de páramo la exposición al sol, viento y frío trae consigo deshidratación y quemaduras en la piel; la mejor protección será para ello una sombrilla o una gorra para el sol. Ropa de abrigo y un rompevientos harán más confortable la aventura; comida y líquido es importante, aunque en la altura no se digieren adecuadamente las proteínas pesadas, por lo que es más importante el “combustible”, es decir, los carbohidratos. La sed terminará con un par de litros de líquido.

Mientras la familia puede caminar por el sendero alrededor de Cuicocha, también existen opciones para quienes decidan contemplar y no atravesar el escenario, a través de un muelle del cual salen botes que navegan por la laguna; también se puede comer o tomar un café con la vista de toda la laguna en este lugar. Y para los más atrevidos, el reto será un chapuzón en las heladas aguas del Cuicocha.

Asimismo, se puede visitar el centro de interpretación de la reserva, que explica y muestra la historia, flora y fauna del lugar, a un costado de los puestos de artesanía y textiles andinos.

Finalmente, puede acampar sobre lo alto de la reserva o pasar la noche en la hostería Los Pinos, para al día siguiente ascender al volcán Cotacachi por una afilada arista de pajonal, soportando el viento que viene de la costa, hasta llegar a las escarpadas rocas de la cima.
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