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La práctica de Yoga nos hace más sensibles y conscientes de que todo está interconectado en el Universo. Los cambios climáticos y el calentamiento global son los síntomas de un planeta intoxicado. Nos sentimos culpables y abrumados con esta realidad sin saber cómo empezar a cambiar nuestros hábitos y devolverle la salud a la Madre Tierra. Estamos intoxicados con los químicos en el aire que respiramos, la basura en los ríos, el océano y los pesticidas de los alimentos. Esta realidad también está relacionada con emociones tóxicas como el estrés, la ira, ansiedad y depresión. Sin embargo, cada vez hay más opciones para aprender a cuidar nuestra salud y el equilibrio de la naturaleza. Podemos empezar por apoyar la agricultura orgánica, preferir productos ecológicos, reciclar materiales, comer alimentos sanos y ricos en fibra, dejar de fumar, agradecer por todas las bendiciones y milagros que recibimos cada día.
Las posturas de yoga que abren las caderas y giran el torso estimulan la eliminación de desechos tóxicos a través de mejorar la digestión, la respiración, la circulación de los órganos internos y el drenaje linfático. La actitud interna con la que practicamos y nuestra intención sagrada de cuidar la vida en el planeta, crea una vibración energética que puede hacer una gran diferencia. |