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Con la práctica del yoga, podemos aprender algunas técnicas para que nuestras resoluciones para el 2009 no se disuelvan y podamos mantener la conexión con nuestra sabiduría y fortaleza interior.
La palabra sánscrita “sankalpa” quiere decir intención. Se diferencia de una meta u objetivo porque no se refiere al futuro, sino al momento presente, y por eso tiene mucho más poder. Por ejemplo, si nos ponemos como objetivo bajar de peso, lo más probable es que pensemos: “estoy gordo, por eso este año voy a hacer dieta para perder 15 libras”. Sin embargo, este pensamiento es negativo y crea un círculo vicioso que alimenta la idea de que hay algo “mal” con nosotros mismos.
Para cambiar la energía de este pensamiento, y convertirlo en un sankalpa, debemos buscar una frase corta y positiva que refleje una intención más elevada, y sea una fórmula para el presente: “mi cuerpo es sano y cómodo”. Otro ejemplo sería: “este año quiero encontrar pareja para poder ser feliz”. Este pensamiento puede convertirse en un sankalpa, a través de la frase: “mi vida es el mayor regalo, soy feliz de estar vivo”.
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El sankalpa es más poderoso cuando se repite mentalmente en un estado de relajación, porque la mente subconsciente es muy receptiva. Aunque también se puede repetir la frase en cualquier momento del día, sobre todo cuando vienen a nuestra mente pensamientos negativos. La frase tiene que estar lista con anticipación para poder sentirla y visualizarla en la práctica del yoga, al sentarnos en el piso con las piernas cruzadas en sukhasana (la postura fácil).
En sánscrito, la palabra “sukha” quiere decir “fácil”, y la palabra “asana” quiere decir “postura estable y cómoda”. Parece muy sencilla y de ahí deriva su nombre. Sin embargo, recuerdo que cuando empecé a practicar yoga, sostener esta postura por más de un par de minutos la convertía para mí en la postura más difícil de todas. El dolor en la musculatura de la espalda, hombros y caderas, se volvía insoportable. Así que sostenerla por diez minutos, sin moverme, podía ser un verdadero infierno.
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Inevitablemente, esta experiencia me hacía recordar también la facilidad con la que de niña podía sentarme en el piso, con las piernas cruzadas, a jugar por horas. Por eso no es casual que las posturas de yoga sean espontáneas en los niños, especialmente cuando todavía les encanta estar mucho en el piso.
Con el pasar de la edad, cuerpo y mente van perdiendo libertad, ya que para todo debemos sentarnos en una silla. El uso de ésta nos vuelve personas más rígidas, acorta nuestros músculos de la cadera y de los muslos posteriores. Como consecuencia, se pierde la curvatura normal de la columna lumbar y se encorva la parte alta de la espalda, redondeando los hombros hacia adelante. Con el tiempo, nuestra postura se vuelve tan tensa, que no podemos volver a sentarnos con comodidad en el piso. |
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Volver a fortalecer mi columna y disolver la tensión de mis caderas, a mí me tomó más de un año de practicar secuencias intensas de yoga dinámico. Solo así logré encontrar paz y quietud en sukhasana. Al poder sentarme cómodamente en el piso, con la espalda bien alineada, y cerrar los ojos para respirar profundamente, pude alcanzar un delicioso estado de relajación profunda, sin ningún esfuerzo. |
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Si sentarse en el piso, con las piernas cruzadas sin encorvar la espalda, es muy incómodo para usted, y se siente impedida de sostenerla, los siguientes consejos le servirán para alinear la columna y soltar tensión de las caderas:
- Encuentra en tu casa un rincón agradable donde te sientas a gusto y puedas permanecer un momento sin ser perturbado.
- Prende una vela y ve a buscar unos cojines firmes o tres libros gruesos como los de guías telefónicas.
- Siéntate sobre una superficie firme y un poco elevada. Es necesario para que, al cruzar las piernas, las rodillas queden a la misma altura que las caderas o un poco más abajo.
- Solo entonces podrás intentar sacar un poco la cola hacia atrás, hasta que se forme una curvatura cóncava en la zona lumbar.
- Desde aquí será más fácil corregir la joroba en la parte alta de la espalda, y llevar los hombros hacia atrás, para abrir el corazón y los pulmones.
- La tensión de las caderas y muslos internos puede aliviarse apoyando las rodillas sobre los otros dos libros.
- Empieza siempre por recostarte boca arriba, para descansar un momento en savasana (postura del cadáver).
- Toma conciencia de tu respiración, para que naturalmente se vuelva más lenta, profunda y relajada.
- Una vez que estés más centrado y relajado, incorpórate lentamente a sukhasana cruzando las piernas, relajando las caderas y los brazos, y colocando la columna bien alineada. Mientras mantengas la respiración suave, lenta y profunda, puedes traer a tu mente tu intención o sankalpa.
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